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¿Cómo crear ritmo en nuestras tareas de entrenamiento?

En la mayoría de ocasiones, para preparar nuestro entrenamiento, cogemos papel en blanco y bolígrafo con ganas de plasmar nuestras ideas y objetivos a alcanzar para esa semana nueva. Nos ponemos manos a la obra, buscando diferentes tipologías de tareas que puedan ayudarnos a progresar y trabajar en las diferentes áreas que nos presenta el fútbol. 

Así pues, entendiendo nuestro contexto, intentamos aplicar y modificar las diferentes variables que pueden modificar una tarea: 

  • Espacio. 
  • Orientación. 
  • Predominancia (número de jugadores). 
  • Comodines (interiores o exteriores). 
  • Número de porterías. 
  • Reglas de provocación (zonas, toques, roles, etc…). 

Tenemos el entrenamiento hecho y quedamos satisfechos con él, visualizándolo en nuestra mente. Nos paramos a pensar en lo bien que saldrá y lo que aprenderán nuestros jugadores. Pero, ¿nos paramos a pensar qué más podemos aportar a la tarea? ¿O una vez plasmada en el papel ya está todo hecho? ¿Llegamos al campo, montamos, explicamos y ya todo sale rodado? No creo que sea tan fácil… 

Por esta razón, es imprescindible hablar del ritmo de la tarea, lo cual consistiría en presentar la tarea de una forma clara a los jugadores teniendo en cuenta los siguientes puntos:

  • Objetivos y roles claros de cada equipo/jugador.
  • Presentación del espacio de la tarea y utilizar el recurso de «tarea espejo» en el caso de que se doble la tarea. Si es tarea única donde participa todo el equipo se puede realizar una pequeña «simulación» para observar si se ha entendido el objetivo y funcionamiento de la tarea.
  • Posicionamiento del entrenador. Aspecto vital para el buen funcionamiento y ritmo de la tarea. En tareas pequeñas o medianas, es importante que el entrenador no moleste a sus jugadores buscando un lugar donde pueda transmitir sus feedback de manera eficiente sin molestar el ritmo de la tarea.
  • Claridad de roles en el cuerpo técnico. Si somos más de un entrenador/formador es importante dejar claro qué rol asumirá cada uno en la tarea para no «marear» a los jugadores con mensajes contradictorios. Uno puede dar los feedback en faceta ofensiva y otro centrarse en la defensiva, por ejemplo.
  • Tipo de feedback a transmitir. Muy importante saber qué voy a decir cuando se den los comportamientos buscados en la tarea, para que los jugadores entiendan el significado de ésta y sepan cuándo están cumpliendo el objetivo para el cuál realizan tal tarea. Esto llevará consigo una motivación para el jugador/equipo, ya que estaremos premiando su comportamiento.
  • Claridad en el uso del color del material. Es interesante que si utilizamos conos rojos para delimitar el espacio, siempre usemos rojos. O si utilizamos conos amarillos para simular porterías, que las porterías siempre sean de este color. De esta forma al presentar las tareas, los jugadores identificarán rápidamente los espacios y les ayudará a entender más fácilmente los objetivos de la tarea.
  • Continuidad con balones. Es de vital importancia que el entrenador/es siempre tengan a mano balones para dar si se va fuera el que está en juego. Si eres solo un entrenador, dejarlos en sitios estratégicos para que los jugadores puedan cogerlos y continuar rápidamente con la tarea también es una buena solución.
  • Control tiempo y series. Dependiendo del objetivo de la tarea y su orientación pedagógica (descubrimiento guiado o asignación de tareas, por ejemplo) podemos fijar un tiempo o dejar fluir más la tarea si el objetivo buscado es más complejo. Tener en cuenta que tareas nuevas tardarán más en salir y, en cambio, tareas repetidas pueden tener más fluidez y ritmo desde el principio.

 

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