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Formación Vs Competición: A vueltas con el formato erróneo F-7 en iniciación temprana en fútbol (II)

Leía hace unos días esta frase de Juan Antonio Gallardo Bueno:

Más que una frase es una sentencia. Me recuerda a otro axioma pronunciado por el gran Juanma Lillo que decía algo así (escribo de memoria) «tendemos  a juzgar el proceso a través del resultado y el resultado puede ser muy bueno pero con un proceso nocivo detrás». También al contrario: Un buen proceso (de aprendizaje)  puede acompañarlo un mal resultado con factores que no podemos controlar (edad, experiencia deportiva previa, inferior nivel anatómico…)

Reputación de losniños/as, entrenadores/as y clubes. 

Desgraciadamente, también en fútbol base (mini, prebenjamines, benjamines, alevines…) el resultado suele ser la forma de medir el proceso de aprendizaje de los niños. Es decir, el lugar que ocupa en la clasificación o los 15 goles encajados en los 50 minutos que dura un partido. Dicho de otra forma más contundente: la reputación de esos niños y niñas, de su entrenador/a, del club,  incluso de sus familias, se mide exclusivamente por el resultado del fin de semana y por cómo marchan en la clasificación. Lamentablemente pocas veces se pone en valor las cuestiones vinculadas al proceso: planificación didáctica, ratio de participación de los niños/as en las tareas diseñadas, feedback ofrecido durante la tarea, gestión del grupo…

He conocido clubes de fútbol base  (gestionados directamente con dinero público desde una Delegación de Deportes) cuyos entrenadores (tres por equipo) en el mes de abril aún no conocían el nombre de alguno de sus jugadores. De su nivel metodológico ni hablamos. Básicamente eran clubes que le soltaban un balón para que 20 niños pelearan durante 1 hora. Sus primeros equipos de cada categoría lo integraban niños de segundo año que competían en ligas de menor nivel y se enfrentaban, a su vez, a equipos más pequeños. Gracias a sus diferencias anatómicas ganaban partidos a pesar de que nadie los acompañaba, guiaba y cuidaba en su  proceso de aprendizaje. Este es un ejemplo (no poco común) de un nefasto proceso de aprendizaje maquillado por cortoplazistas resultados.   Por supuesto, ese camino deja un reguero de víctimas con un denominador común: el abandono deportivo y la exclusión.  A saber algunas de sus “bondades”:

Niños/as que se encaminan felices a practicar un deporte por primera vez junto con sus compañeros del cole pero nunca tocan el balón en entrenamientos mal diseñados. Esos niños son víctimas del abandono temprano.

Niños/as con talento no tienen adaptaciones inclusivas ante las diferencias anatómicas de sus compañeros y/o adversarios acaban abandonando un deporte que era el suyo. 

Niños/as que casi nunca son convocados o que son convocados para jugar 5 minutos al final de partido acaban rechazando participar en la competición. 

Niños/as a los que una competición inmisericorde ( el 7 contra 7 donde cada 30 segundos hay un cambio de posesión)  no les permite tener un contacto con el balón y acaban aburriendose y excluyéndose.

Podríamos seguir….

Tengo la suerte (que me permitieron y que busqué) de compartir fútbol  en un club (Espartinas CF) que sí se preocupa por el proceso de aprendizaje. Lamentablemente no puede considerarse un denominador común en el fútbol base que no pertenece a canteras de clubes de élite. Mi club realiza un seguimiento de las tareas diseñadas por sus entrenadores y de la calidad de las mismas. Pero insisto en dos cosas. Primero: la reputación de un club, de sus niños/as y técnicos/as está principalmente ( y lamentablemente) vinculada  a los resultados deportivos no al proceso de aprendizaje. Segundo: No es habitual que el fútbol base invierta tiempo y recursos en el proceso. La selección natural de individuos siempre fue más fácil y económica (y menos humana). 

Una curiosidad más sobre la relación entre “proceso” y “resultado” que podría vincularse al fútbol base formativo. En 1988, la investigadora israelita Ruth Butler indagó sobre los efectos que tenía la calificación numérica sobre el aprendizaje. Para ello diseñó un estudio con tres grupos de alumnado y dos pruebas de evaluación. La primera prueba al principio y la segunda al final de la investigación.  Tras la realización de la primera medición, el primer grupo recibió feedback sólo mediante las calificaciones; el segundo grupo recibió comentarios cualitativos y calificaciones mientras que el tercer grupo sólo recibió comentarios. 

Figura 1. Efecto de la calificación sobre la motivación y el aprendizaje (Butler, 1988)

Los resultados de la repetición de la segunda prueba mostraron que sólo el grupo que recibió exclusivamente comentarios cualitativos (sin calificación) mostró interés por la tarea evaluada y, por tanto, mejoró los resultados de su aprendizaje. El grupo que recibió como feedback las calificaciones no mejoró, pero tampoco el que recibió feedback y calificaciones. En este estudio se evidenció que las calificaciones tienen efectos psicológicos que desvían la atención y, por ende, la motivación de la tarea. Esto demuestra cómo centran la atención en los resultados (marcador, clasificación…) puede condiconar el proceso (situaciones de aprendizaje de calidad, feedback pertinente…). Traducido al fútbol habría que afirmar que una mala praxis competitiva condiciona el proceso de aprendizaje futbolístico de nuestros niños/as.

El inadecuado formato de fútbol 7 en especialización temprana

Ya fundamentamos en un artículo anterior que 14 niños/as de entre 5 y 8 años en 3000 metros cuadrados amontonándose tras un balón  (el formato de fútbol 7) es una competición perniciosa para el aprendizaje. Pero no es tan sólo una opinión o un hecho avalado científicamente sino que es algo observable por los espectadores de un partido sin necesidad conocimientos futbolísticos.  Dado que los organizadores deportivos en España no tienen muy en cuenta lo dicho por la investigación científica sobre una adecuada iniciación deportiva,  acudimos, pues, al organismo privado que lidera el sistema federativo. FIFA en un documento oficial concluye para el fútbol base en comparación con el fútbol 11:

  • Los jugadores tocan el balón 5 veces más en el fútbol 4 y 50% más en el fútbol 7.
  • Los jugadores se encuentran tres veces más a menudo en situaciones de 1 contra 1 en el fútbol 4 y dos veces más a menudo en el fútbol 7.
  • En el fútbol 4, se marcan goles cada dos minutos, por cada 4 minutos en el fútbol 7.
  • Las intervenciones técnicas de los porteros son de 2 a 4 veces más frecuentes en el fútbol 7 que en el fútbol 11.
  • El balón se encuentra detenido un 8% del tiempo en el fútbol 4, un 14% en el fútbol 7 y un 34% en el fútbol 11

Sorprende que en España sigamos maltratando la iniciación temprana en fútbol pero no porque lo diga la  investigación científica, la FIFA (que recomienda fútbol 4) o un servidor, sino porque hay alternativas desde hace tiempo. El propio fútbol sala (formato fútbol a 5) ya nos da algunas pistas (casi en la frente) sobre otros modelos de
iniciación más adecuados; los modelos de Horst Wein (si levantara la la cabeza…) con su fútbol a 3, fútbol a 4, mini fútbol… Pero además, en la próxima temporada, España, país de gran tradición balompédica será el único país de las grandes ligas que, por ejemplo, en prebenjamines,  siga utilizando el inadecuado fútbol 7 cuando en 3 vs 3 es el denominador común en Inglaterra, Francia, Alemania, Italia o Bélgica …. y cuando FIFA propone 4 vs 4 (Tabla 1).

Tabla 1. Número de jugadores por equipo en las competiciones oficiales. Documento elaborado a partir de las fuentes oficiales de cada país
¿Condiciona la competición el aprendizaje en fútbol?

La respuesta es: una mala competición condiciona el aprendizaje. A pesar de que dedico el mínimo tiempo posible a formatos de fútbol 7 durante los entrenamientos, cuando lo hago no puedo evitar remordimiento porque en fútbol base formativo hay que competir para aprender y no aprender para competir. Como ya hemos expuesto con detalle, el formato de 7 vs 7 no es el más adecuado para el aprendizaje en edades tempranas. Los entrenadores/as de minis, prebenjamines o benjamines tienen la espada de Damocles del próximo partido. Y, a pesar de tener a niños que aún no saben conducir un balón sin oposición, tienen (o deberían tenerlo) un dilema. Elegir entre contribuir a su desarrollo individual a largo plazo (motricidad básica, construir una relación con el balón de calidad, 1 vs 1 o evolucionar hacia el 3 vs 3) o generalizar situaciones de 7 vs 7 condicionados por la inmediata e inmisericorde competición. Existen términos medios, sin duda. Pero otro formato de competición es necesario en especialización temprana en fútbol.

 

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