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Mi hijo es un crack – Capítulo VI

Piensa en una situación que, bajo tu punto de vista, sea una puta vergüenza. Seguramente te vendrán muchas a la cabeza. Algunas serán compartidas por otras personas y otras, quizás, sólo te parezcan una puta vergüenza a ti. Lo que es o no una puta vergüenza puede ser subjetivo.

Por ejemplo, si eres el Fútbol Club Barcelona, ¿es una puta vergüenza caer eliminado en fase de grupos de la UEFA Champions League? Habrá quien opine que sí y habrá quien opine que un accidente puede suceder. Habrá quien diga que hay que echar a todos los jugadores y habrá quien justifique esta eliminación diciendo que los arbitrajes estaban en contra. En definitiva, habrá quien piense que es una puta vergüenza y habrá quien opine que no es tan grave. 

A esta historia la llamaremos El desubicado.

Hace unos años, un par de días después de haber entrenado por primera vez con mi nuevo grupo, me fui a la tienda que distribuía la ropa a los entrenadores. Allí, mientras esperaba a ser atendido para que me diesen el chándal, me abordó un hombre que tenía a su lado a un niño.

-¿Antón? -me preguntó.
-Sí, hola -contesté sin saber muy bien a quién.
-¿Qué te pareció mi hijo el otro día? ¿Te gusta cómo juega?

En ese momento se me encendió la bombilla y reconocí la cara del niño. No recordaba su nombre pero sí recordaba que era uno de los niños que el otro día había entrenado conmigo.

-Bien -respondí sin recordar lo más mínimo cómo jugaba-, parece un buen grupo.

De verdad que no miento, habíamos entrenado sólo un día y el padre me estaba preguntando si me gustaba cómo jugaba su hijo. Yo, intentando no entrar demasiado en su juego, decidí contestar haciendo referencia al colectivo.

-Sí, hay un poco de desnivel en el equipo pero este es buen jugador -me dijo señalando a su hijo, el cual miraba al suelo-. Tiene muy buen golpeo.

Por fortuna, el dependiente pronto me trajo el chándal y pude salir de allí. Quizás esta sería una anécdota que tendría olvidada si no fuese porque la temporada continuó y, pasados unos meses, decidió dirigirse a mí de nuevo.

Éramos alevines, es decir, mis jugadores tenían once años. Lo voy a volver a decir porque quizás haya gente que no le dé la importancia que merece. Repito, mis jugadores tenían once años. Ese fin de semana teníamos un partido que, a priori, deberíamos ganar. No porque yo tuviese un especial interés en hacerlo, sino porque en la ida les habíamos ganado y porque la clasificación indicaba que era muy probable que lo volviésemos a hacer. Nada más.

El partido empezó mal, nos metieron un gol temprano, los niños empezaron a ponerse nerviosos, les entró un ansia por remontar que yo muy posiblemente no fui capaz de controlar y al final acabamos perdiendo el partido por más de un gol.

Tras acabar el partido, siguiendo la rutina habitual, nos reunimos en una esquina del campo para estirar y comentar lo sucedido. Qué cosas debíamos intentar mejorar, qué cosas habíamos hecho bien y, finalmente, terminamos intentando animar a los niños. Al fin y al cabo no dejaba de ser un partido de niños de once años.

Cuando terminamos de estirar emprendimos el camino hacia el vestuario y allí, esperando en la puerta, estaba el padre que me había abordado en la tienda a principio de temporada. Los niños fueron entrando uno a uno al vestuario y, cuando iba a entrar yo, ese padre decidió decir unas palabras.

-Menuda puta vergüenza.

No contesté, porque contestar a este tipo de gente, que cree que es necesario preguntarle al entrenador tras el primer entrenamiento si le gusta cómo juega su hijo, que cree que es necesario decirle que su hijo tiene un buen golpeo o que considera una puta vergüenza que unos niños de once años pierdan un partido… Contestar a este tipo de gente es un error. ¿Por qué? Por dos motivos.

El primero es que cuando les contestes van a armar un circo delante de niños de once años en el que, quieras o no, te vas a ver involucrado. Y el segundo motivo es porque esta gente sí es una puta vergüenza. Pero ya lo dije al principio, lo que es o no una puta vergüenza puede ser subjetivo.

 

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